Tana o Antananarivo, capital de Madagascar

Tana, como se la llama cariñosamente a Antananarivo, es la capital de Madagascar.

Introducción

Antananarivo es una ciudad  colorista, llena de gente, vehículos, ruido y caos. Es  la ciudad más poblada del país, con unos 1,5 millones de habitantes y el corazón político y económico de la isla. Está situada en la meseta interior del centro del país, que alcanza los 2643 metros sobre el nivel del mal y tiene una altitud media de unos 1400 metros. Las casas escalan las laderas y, a primera vista, la descuidada pero deliciosa ciudad parece desmoronarse montaña abajo.

Sin duda vale la pena pasar unos días en ella, entrando en contacto directo con la peculiar cultura malgache y visitando sus muchos emplazamientos históricos y arqueológicos. En ella hay  mercados y vendedores ambulantes por todas partes que venden todo lo que hay bajo el sol. Los franceses han dejado su huella en forma de magníficas y altísimas catedrales y una hermosa arquitectura.

Antananarivo se llamó en tiempos Analamanga (bosque azul) y debe su nombre actual a su tumultuosa historia. Esta región estuvo habitada en tiempos por el pueblo vazimba, hasta que la tribu merina, al mando del rey Andrianjaka, se la anexionó. Andrianjaka desplegó un ejército de 1000 hombres para defender la tierra y a partir de entonces pasó a conocerse como Antananarivo, “La ciudad de los 1000 guerreros”.

La ciudad está dividida en dos partes bien diferenciadas: la ciudad alta y la ciudad baja. La primera se encuentra en la parte alta de la colina, coronada por una sombrilla de jacarandas en verano, y en ella abundan los mercados de arte y artesanía, las joyerías y más. La ciudad baja está más poblada, con bulevares peatonales en los que se encuentran toda clase de tiendas, restaurantes, bares, discotecas y un ambiente afable general. Aquí es donde reina el bullicio y el ajetreo de Antananarivo.

Ruta a pie por el centro

Una posible ruta a pie por Antananarivo, en la zona de Analakely, podría ser la siguiente: empezando en el Hotel Sakamanga tomamos la calle Jean-Jaures hasta llegar al jardín Antaninarenina. Desde aquí bajamos por unas escaleras en las que hay unas cuantas paradas de un mercadillo donde se venden cosas curiosas. Junto a estas escaleras encontramos la útil oficina turística de Ortana, donde entramos a solicitar folletos e información. Continuamos hasta la Avenue de la Independance, un bulevar con bonitos edificios coloniales. En su extremo norte se encuentra la interesante Gare Soarano, una estación de tren que ahora está cerrada. Volvemos hacia atrás por la Av. de la Independance hasta llegar a la calle 26 du Juin, donde está el colorista mercado de carne y frutas.

Desde aquí subimos por unas escaleras hasta la parte alta de la ciudad y llegamos junto a la iglesia de San Juan Bautista. Seguimos hacia el sur por la calle Rainandria, con muy buenas vistas sobre la zona central de Tana. Pasamos por el hotel-restaurante Relais de la Haute Ville, el cual tiene una terraza con unas vistas magníficas.

Desde aquí subimos aún más hasta lo alto de la colina para llegar frente al Palacio de Rova, aún cerrado porque continúan las obras de reconstrucción tras el incendio que sufrió en 1995. Este palacio domina la ciudad y es visible pràcticamente desde cualquier punto. Retrocedemos por el mismo camino y encontramos a la derecha un curioso edificio de estilo greco-romano, ahora en ruinas, que fue la Corte Suprema a finales del s. XIX. Pocos metros más allá está el bonito Palacio del Primer Ministro. Se puede visitar su interior (entrada: 7.000 Ar), donde lo interesante son algunas fotos de época y objetos que se salvaron del fuego en el cercano Rova. Casi frente a este palacio se encuentra el restaurante Grill du Rova, una muy buena opción para parar y disfrutar de su comida (no os perdáis la brocheta de carne de cebú) y de sus excelentes vistas sobre el lago Anosy y el centro de Tana. Junto a este restaurante hay unas escaleras que son el inicio de un camino, algo laberíntico pero sin pérdida, que baja hasta el lago. Se trata de un trayecto recomendable por las vistas y porque pasa por entre campos y casas.

Una vez junto al lago Anosy lo bordeamos hasta llegar frente a los jardines del actual Palacio Presidencial, con vigilancia bien visible.  Continuamos por la calle Ralaimongo y giramos a la izquierda para ver por fuera un par de preciosos edificios de época, actualmente ocupados por el Ministerio de Justicia. Justo al lado se encuentra el hotel Colbert, un buen lugar para tomar un café y comer algo dulce en su lujosa pastelería. Desde aquí volvemos al centro siguiendo el bulevar Rainiaiarivony hasta llegar a los jardines de la Place de la Independance y de aquí a la Av. de la Independance.

Dónde alojarse

En este link podéis encontrar los 10 mejores hoteles segúnn booking para alojarse en Antananarivo. Como referencia del centro, vais a encontrar el Lago Anosy y la Plaza de la Independencia.

Mis recomendaciones son las siguientes:

Havana Resort se encuentra a 5 mins a pie del a 5 minutos a pie del lago Anosy.

El central Hotel Tana se encuentra cerca del mercado de Analakely, del monumento Aux Morts Antananarivo y del mercado de Andravoahangy.

Compra de souvenirs

Para la compra de recuerdos, el Marché Artisanal Digue es el mayor y más popular mercado de artesanía nativa en la capital, donde podemos encontrar cosas de todo el país, como bordados, artículos de raphia, tallas de madera, vainilla o el famoso papel de Antaimoro. Se encuentra a unos 4 km del centro en dirección noroeste, en la carretera al aeropuerto, y para llegar a él lo más fácil es tomar un taxi. En la Av. de la Independencia también se pueden encontrar algunas tiendas y puestos donde comprar recuerdos. Por último, en la calle A. Ratianarivo, cerca del hotel Sakamanga, hay una tienda de la franquicia malgache Carambole, donde encontramos una gran variedad de camisetas, y ropa en general, de cuidado diseño y calidad (sus beneficios van a la ONG Bel Avenir que trabaja con los más desfavorecidos en la región de Toliara.

En cuanto a artesanía, los que me conocéis, sabéis que me encantan los bordados y siempre que viajo compro alguno. En este país compré varios para enmarcar y ropa de cama con bordados de campesinos trabajando la tierra.

Y aquí termina el blog de Madagascar, un país que me tiene maravillada a pesar de que han transcurrido ya casi dos años desde que viajé y he visto otros países de África.

Creo que va a ser difícil superar la variedad que ofrece esta isla por su  flora y fauna endógena, la amabilidad de sus gentes, la riqueza de los contrastes de su paisaje, su exquisita comida, sus maravillosas playas y aguas azul celestes. Hay una lista interminable de razones por las que visitar Madagascar. Os animo a que lo hagáis.

Si queréis leer más acerca del viaje a Madagascar, podéis pinchar aquí y así acceder a todas las entradas del viaje.
!Hasta pronto!

 

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