Etnias de Namibia: Himba, Herero & Damara

Durante nuestro reciente viaje a Namibia en Abril 2017, tuvimos la posibilidad de conocer a las Etnias de Namibia: Himba, Herero & Damara, todas muy interesantes.

Según me habían dicho en Namibia empezaba otra África a la que también el hombre blanco vino como colonizador, pero a diferencia de otras zonas de África, se quedó después del proceso de descolonización de los años 60, dándole un carácter específico.

Petroglifos de Damaraland

Los primeros pobladores de la actual Namibia parecen haber sido los San, a los cuales se atribuyen los petroglifos de la zona Damaraland, de los que os hablo aquí.

Hace unos 2000 años llegaron los primeros pueblos bantúes que hasta la llegada del hombre blanco a finales del siglo XIX guerrean entre sí por la posesión de las pocas tierras cultivables. En el congreso de Berlín Alemania se adjudicó Namibia que resultó ser rica en minerales, y a principios del siglo XX hubo grandes rebeliones contra el poder colonial, especialmente de los hereros, que fueron violentamente reprimidas. Al final de la 1ª guerra mundial Namibia pasa a manos de Sudáfrica, que intenta asimilarla económica y culturalmente, y finalmente anexionarla. Sin embargo en los 60 surge un gran movimiento pro-independencia dirigido por el SWAPO, y en 1990 Namibia obtiene su independencia. A pesar de su gran extensión, es un país muy árido y poco poblado, escasamente 2 millones de habitantes, y su economía gravita alrededor de la de Sudáfrica, de la que en cierto modo es un apéndice, especialmente en lo referente al turismo.

De las etnias aún presentes en Namibia, voy a hablaros de  la tribu Himba, a la que visitamos en su poblado, al norte del país cerca del parque Etosha y que sinceramente nos decepcionó . Se veía claramente que no tienen ningún interés en “aguantar” a los pesados turistas que llegan a su poblado con la cámara ya apuntándoles.
Absolutamente comprensible 🙂 pero la visita a su poblado es un poco pobre.

 Nada más llegar, las mujeres están esperándote sentadas en el suelo y apuntando a la artesanía que quieren vender, mientras los hombres están de pastoreo y no se les ve.

Se entiende que necesiten vender a turistas pero el bombardeo para que les compres es excesivo. Quizás el problema es nuestro…quizás esperamos demasiado. Las fotos que se nos muestran en libros, en blogs evocan algo diferente…pero como en todas partes del mundo donde vas a ver poblados y etnias, pasa un poco lo mismo. Hablaré de esta decepción también cuando escriba en el blog acerca de las mujeres jirafas del norte de Tailandia.

Hasta relativamente hace poco tiempo, debido a las duras condiciones climáticas de la región, los himba han logrado mantenerse relativamente aislados del exterior, y no han sido todavía muy influenciados por elementos culturales importados. Esto, sin embargo, está cambiando a causa del aumento en el flujo de turistas desde la independencia de Namibia en 1990. Los dulces, que los turistas regalan a los niños (causándoles caries), y el alcohol son elementos nuevos para los himba; hombres que se han alcoholizado recientemente, han terminado por convertirse en pedigüeños (lo que era desconocido entre los himba) para poder obtener de los turistas los recursos para seguir comprando alcohol. Curioso porque el término Himba significa “el que pide“…ironías de la vida….

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El poblado himba es una especie de unidad familiar, dispersa por el seco territorio del Kaokoland, supongo que para aprovechar los escasos recursos naturales de una manera más eficaz. Lo normal es que os permitan hacer fotos libremente, además de dar una vuelta por su casa y charlar con ellos. Bueno, más bien con ellas, porque “ellos” suelen estar en el campo pastoreando.

Su casa consta de un terreno circular protegido con grandes matorrales espinosos para evitar la visita de las fieras. No es un poblado propiamente dicho porque cada recinto es ocupado por una sola familia, o máximo dos. Dentro del círculo hay varias casas hechas con adobe y paja para los techos. Se acompañan de algunos graneros o despensas para la comida, más pequeños y construidos en alto sobre unos pilares para evitar la entrada de animales. Aproximadamente en el centro tienen un corralillo con las cabras y vacas, su más preciado bien.

Las cabañas estaban hechas con ramas entrelazadas del árbol llamado Mopane, estiércol y arena, y duraban unos cinco años. Entramos en una y nos sentamos en el suelo. Tenían un palo central que servía de división, a un lado dormían los hombres y al otro las mujeres. En el centro también estaba el fuego, que era muy importante para los Himbas, con connotaciones sagradas. Siempre tenía que haber algún fuego y había mujeres encargadas de custodiarlo. La llama se mantiene viva noche y día, y se traslada de poblado en poblado cuando migran en busca de nuevos pastos.

Hay dos grandes grupos o clases. No sé si se podría hablar de “clases sociales”, pero van camino de ello. Están los que optan por seguir viviendo y vistiendo a la manera tradicional (con algunas concesiones, incluso el uso del teléfono móvil). Se dedican al pastoreo de cabras y vacas y cada varios meses se mueven a otro lugar. Siempre en busca del agua y los pastos. Nomadeando. Abandonan su indumentaria tradicional y generalmente se asientan en lugares fijos, se buscan un quehacer, escolarizan a sus hijos o ellos mismos estudian si aún no han formado una familia.

¿A qué se dedican? hay un poco de todo, desde venta de artesanía en lugares más turísticos como Swakopmund, a hacer de guías, etc…

Lo malo es que muchos de ellos, aunque estudien no son precisamente ciudadanos “de primera”. Aunque no quieran o no lo sepan calcular de antemano, muchos se encuentran con que no entienden bien ése mundo moderno. Y caen en el alcoholismo. Además, son objeto de burla de los que siguen el modo de vida tradicional. Es problema ya conocido por otros pueblos. Pierden el arraigo, pierden el respeto de los que aún no se han visto arrastrados por el escaparate de la modernidad, y no ganan el respeto del “nuevo mundo” en el que ingresa.

Las mujeres tenían la piel teñida de un color rojizo intenso, por untarse la mezcla de manteca, mixtura ocre y resina aromática, que servía de protector solar y repelente de insectos. Era su modo de asearse porque nunca se lavaban con agua; sólo utilizaban cenizas y el ungüento rojizo. Su piel se veía brillante y preciosa. Tardan tres días en hacer las trenzas y elaborar su peinado que duraba de tres a cinco meses. Las trenzas se envolvían en barro rojo y acaban con una extensión en forma de plumero o pompón negro. Su dieta se basaba en la leche y la harina de mijo, elaborando una especie de polenta. Tanto el vestido como el peinado tiene relación con la edad. Cuando las niñas tienen la primera menstruación cambian el pelo corto con dos trenzas hacia delante por el pelo largo cubierto de la misma masa de ocre con la que untan a diario su cuerpo.

Los Herero
La historia reciente de los herero ha tenido frecuentes episodios de violencia. Mientras los grupos que han habitado las zonas alrededor de la frontera oeste entre Angola y Namibia han tenido una existencia relativamente tranquila, sus hermanos de otros grupos sufrieron la expropiación de tierras y ganado, la persecución y casi aniquilamiento por parte de los colonialistas alemanes, que obedecían las políticas de exterminio genocida de su líder Lothar von Trotha (algunos cálculos estiman que el 75% de la población fue aniquilada, quedando en el año 1905, 16 000 herero de una población de 80.000 en 1900).

Muchos herero de África del Sudoeste (antiguo nombre de Namibia) huyeron hacia otras zonas, pero sin su ganado y por lo tanto sin los medios de subsistencia de los que hasta entonces dependían; estos son los actuales herero de Botsuana. A pesar de que gran parte de ellos se han convertido al cristianismo, siguen manteniendo aspectos muy tradicionales de sus antiguas prácticas religiosas. Al igual que su economía, que se centra alrededor del ganado vacuno, gran número de ceremonias espirituales se centran alrededor de la vaca como animal sagrado. El actual traje tradicional de las mujeres hehero  es producto de la influencia europea en el siglo XIX.

Los herero acostumbraban vestir como los himba; es decir, prácticamente no se vestían. Los misioneros, ofendidos por la desnudez, lograron introducir el concepto de la vestimenta, con un tipo de vestido de corte europeo de la época, pero vistoso y colorido. El peculiar sombrero que usan, se dice fue diseñado en homenaje a la forma de la cabeza de la vaca. Vimos a varias mujeres herero con sus ropas pero no querían que les fotografiásemos con lo que os dejo por aquí alguna foto de Internet. Todos los grupos herero hablan el otjiherero.

Los Damara
Damara, damaqua o dama es un grupo étnico del centro y sur de Namibia. Su origen constituye una incógnita para los antropólogos, pues comparten el idioma de chasquidos de los san y los nama (el namaqua), pero no están relacionados con éstos más allá de ser vecinos y compartir el idioma, siendo todas sus demás características similares a los bantú que vinieron del este (apariencia y cultura). Esto hace pensar que puedan haber sido el primer grupo bantú en llegar a la actual Namibia procedente de territorios al noreste. Hasta la década de 1870 los damara ocupaban gran parte del centro de Namibia, pero se vieron desplazados después de sucesivas invasiones de grupos nama desde el sur, y de herero desde el norte.

Los damaras se dedicaban principalmente a la agricultura, aunque también criaban ganado. Gran parte de sus costumbres y tradiciones agrícolas se perdieron luego de ser enviados a su propio territorio, el bantustán de Damaraland, durante el período de la aplicación de las políticas de “desarrollo separado” del apartheid, cuando Sudáfrica ocupaba y administraba África del Sudoeste. Esto se debió a que ese territorio, de tierras pobres y lluvias irregulares, no era adecuado para la agricultura. A consecuencia de esto, los damara ahora, habiendo en su mayoría abandonado la agricultura, buscan trabajo en los centros urbanos.

Como nombre tiene el significado de “hombre negro”. En la zona de Damara, fuimos a visitar el  Damara Living Museum, donde este grupo indígena nos enseñó cómo vivían (ya que escasamente quedan aún grupos fuera de los centros urbanos).

Espero que os haya gustado esta entrada. Siempre es muy interesante conocer las etnias locales de estos países del Sur de África que, tras haber sido colonizadas, han quedado relegadas y apenas conocemos cómo viven, a pesar de siguen estando vivas en la cultura del país.

Si queréis leer todas las entradas del viaje a Namibia podéis pinchar aquí.

Nos vemos pronto 🙂

 

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