India. La ciudad sagrada de Benarés

!Muy buenas!
Hoy me voy a saltar varios lugares muy interesantes en el camino de Agra hacia Khajuraho, para hablaros antes de la ciudad sagrada de Benarés, o Varanasi, un lugar realmente sobrecogedor, donde la muerte y la espiritualidad están presente mires donde mires.

Benarés o la ciudad de la luz

Varanasi es una de las ciudades más importantes de la India, donde miles de turistas europeos acuden cada año en busca de una bocanada de la espiritualidad que se respira en los ghats. Los Ghats de Varanasi son grandes pasarelas de piedra construidas en las orillas del río sagrado de la India, el Ganges. Durante siglos, la gente ha venido aquí para orar, meditar, bañarse y, como es sabido, incinerar a sus muertos. A pesar del carácter antiguo y sagrado del lugar, los visitantes deben esperar más un ambiente de mercado lleno de empujones y bullicio que un lugar para la meditación en silencio. El más grande de los ghats para incinerar, el Manikarnika (donde se tomaron estas fotografías de las piras, aunque está prohibido hacerlo), se cree recibe alrededor de 200 cremaciones funerarias en un solo día.

Posando en los ghats de varanasi

Vanarasi se encuentra en el estado de Uttar Pradesh. Conocida también como Benarés o Kashi (ciudad de la vida), Vanarasi es una ciudad que consigue remover dentro de ti emociones que ni siquiera sabías que podías llegar a sentir.

El primer impacto es un terrible shock. Cientos de personas por las calles abarrotadas, sadhus (renunciantes) algunos verdaderos y otros completamente falsos, mucha más suciedad de la que habíamos visto hasta el momento, heces a montones, vehículos de todo tipo circulando sin descanso haciéndose hueco a toda costa, gran cantidad de perros callejeros, vacas más grandes que cualquier otra vaca que hubiese visto en India, búfalos, cabras.. entre muchas otras cosas.

Aquí estoy yo con los Ghats de fondo

Varanasi es un lugar sagrado que la religión hinduísta incluye en sus preceptos. Uno de sus preceptos dice que quien muera en Benarés, tiene ganado el camino directo al Nirvana. El segundo dice que bañarse en el Ganges, el río para pasa por Benarés, purifica los pecados. El último obliga a todo creyente hindú a peregrinar al menos una vez en la vida a Benarés.

Muchos hindúes vienen aquí a morir y por tanto, la ciudad se vuelve oscura y algo tétrica pero realmente sobrecogedora pero es el lugar donde más espiritualidad verás en India.

Monumentalmente hablando, en Varanasi hay poco que ver pero el atractivo de la ciudad se concentra en los ghats del río Ganges, donde las imagenes son variadas. En esta ciudad, situada en el estado de Uttar Pradesh, al noreste de la India, descansa según la tradición una de las cinco cabezas de Brahma, el Dios Creador en el vasto panteón hindú, y de ahí su categoría de ciudad santa.

Además, Varanasi no es sólo ciudad santa para el hinduismo, sino también para los budistas, ya que fue aquí donde por primera vez Buda, el príncipe Siddarta Sakyamuni, pronunció un sermón ante sus cinco discípulos tras alcanzar la iluminación. Alberga además una mezquita musulmana, Aurangzed, cuya destrucción es reclamada por los integristas hindúes por hallarse en una ciudad sagrada para su religión, que profesan cerca de 800 millones de personas.

Pero, ante todo, Varanasi es la ciudad donde los hinduistas van a morir.  Aquellos que se bañan o rocían con agua del Ganges al momento de su muerte serán liberados del ciclo de reencarnación y muerte y vivirán en el paraíso por siempre. Ancianos y enfermos acuden en masa a pasar sus últimos días en la ciudad santa y se alojan en las numerosas residencias que albergan a los moribundos a orillas del Ganges, lo que a veces le da un aire intimidatorio a la ciudad. Se ven hindúes muy enfermos en los ghats del río, esperando a morir. Otros bañándose en el río para purificar sus pecados y otros, bañan sus ropas o sus cuerpos en un río cuyo grado de contaminación es elevadísimo.

Ghats

Lo primero que hicimos fue ir a la zona de los ghats y caminar observando todo lo que acontecía a nuestro alrededor. La zona de los ghats suele ser un lugar tranquilo por el cual puedes caminar sin muchos contratiempos más que algunas personas te pidan limosna o algunos niños intenten cortarte el paso para que les des rupees. Verás que en cada ghat ocurre algo diferente. En algunos la gente lava su ropa, además de tenderla en cuerdas que colocan a diario, y hace que el lugar tome diferentes coloridos. En otros ghats, los bueyes se bañan para refrescarse, una imagen muy divertida que genera mucha expectación. También son las personas quienes aprovechan para darse un baño, lavarse los dientes, hacer sus rituales en las aguas del Ganges, que todo dicho sea de paso es uno de los ríos más contaminados del mundo.

Ghats de Varanasi

En la vera del río también se encuentran los numeros centros crematorios, donde se queman los cuerpos de los devotos, librándose de esta manera de la única atadura a la vida terrenal y alcanzando el Nirvana.

Aquellos que no van a morir terminarán su peregrinación a orillas de los más de cien ‘ghats’ que existen en la ciudad, esas escaleras de piedra que descienden hasta el Ganges donde los devotos se purifican. Al amanecer, los fieles arrojan sus ‘pujas’ al agua: bolitas de anís, flores y comida, en un solemne tributo al dios del Sol, Surya.

En las escalinatas de los ghats Manikarnika y Harishchandra, construidos en el siglo XVIII, se encuentran los principales crematorios de la ciudad, mientras que en el ‘ghat’ de Panchaganga se cree que convergen cinco ríos sagrados.  El Manikarnika Ghat y Harishchandra Ghat son los dos ghats que se utilizan para las incineraciones funerarias en Varanasi. Llegamos hasta Mankarnika Ghat, el ghat principal de las cremaciones, donde al igual que en el más pequeño los cuerpos son incinerados las 24 horas del día. Allí podemos ver a los hombres y niños cómo se rapan el pelo dejando una pequeña coleta en la parte posterior de la cabeza, lo cual representa que han perdido un familiar.

Caos de la ciudad de Benarés

Los funerales en los Ghats de Varanasi son bien conocidos, la mayoría de los visitantes no sólo son conscientes de lo que pasa aquí, muchos vienen especialmente para observar este antiguo ritual – ya sea por curiosidad cultural o simplemente por morbosa fascinación. La leyenda dice que un antiguo rey hindú, Harishchandra, alguna vez trabajó en las tierras donde se encuentran los ghats (mas tarde uno fue nombrado en su honor) después de haber sido vendido como esclavo. En esos días, las tierras eran trabajadas por los miembros de la “intocable” casta Dom. Se cuenta que el trabajo era tan despreciable que los Doms lloraban cuando sus hijos nacían y se alegraban cuando uno de ellos moría – la muerte, representaba una liberación final de su desagradable vida.

Con visión impresionante para los negocios, los Doms han conseguido sacar lo mejor de las circunstancias, aparentemente adversas. En Varanasi, esta casta de los intocables controlan el negocio de las funerarias, y nadie puede ser incinerado sin antes haber pagado a los Doms por sus servicios. Se cree que los Doms se han enriquecido gracias a sus responsabilidades tradicionales, el actual ‘Dom Raja’ o líder, es descrito como un multimillonario.

Manikarnika Ghat y Harishchandra Ghat son los dos ghats que se utilizan para las incineraciones funerarias en Varanasi.

Las hogueras se mantienen ardiendo hasta que sólo quedan cenizas – pero sólo si los dolientes pueden darse el lujo de quemar la suficiente madera. Los ghats crematorios de Varanasi se derivan de la creencia hindú de que las personas cuyos restos sean sumergidos en el río sagrado Ganges después de la muerte se les garantiza una buena vida eterna. Incluso  celebridades occidentales como George Harrison quiso que sus cenizas fueran esparcidas aquí.

Un entierro decente en general, cuesta entre 12 dólares y 71 dólares, pero los costos pueden variar ampliamente. Las familias pobres sólo son capaces de comprar una pizca de polvo de sándalo sagrado, mientras que los ricos pueden pagar por una pira entera de madera.

Resultado de imagen de cremaciones benarés

Cremación en Varanasi

El llanto en los funerales no está recomendado – en parte porque no es vista como una ocasión triste y en parte porque los fluidos corporales, como las lágrimas, se consideran contaminantes en los ritos religiosos. Por esta razón, las mujeres han sido tradicionalmente excluidas de los rituales funerarios, el razonamiento es que son más propensas a llorar que el hombre. Antes de situar el cuerpo en la pira funeraria (actualmente un sudario blanco), los familiares lo hunden rápidamente en el Ganges y luego lo frotan con manteca – esto último por razones religiosas, y, posiblemente, para que se queme mejor. Los hombres generalmente se colocan boca arriba en la pira mientras que las mujeres son incineradas boca abajo.

El hijo mayor o pariente de sexo masculino (la cabeza de duelo) por lo general enciende la madera, comenzando cerca de la boca, con una llama sagrada tomada de un templo cercano. Es entonces cuando intervienen los Doms para supervisar que el fuego se queme de manera uniforme mediante la adición de paja y mantequilla clarificada, y pinchando con palos el cuerpo de ser necesario. Una incineración de esta forma normalmente tarda alrededor de tres horas y media para reducir el difunto a las cenizas. Si los dolientes tienen suerte, el cráneo explotará debido al calor, según la creencia hindú, libera el alma al cielo. Si esto no sucede, le corresponde a la cabeza del duelo abrirlo él mismo una vez que el fuego se ha apagado. Toda una responsabilidad.

A veces la gente más pobre no puede permitirse suficiente madera para quemar un cuerpo. En este caso las partes carbonizadas del cuerpo son simplemente arrojadas al río con las cenizas. Ciertas personas, como los niños pequeños, mujeres embarazadas y hombres santos, no son incinerados en absoluto, sino que simplemente sus cuerpos son lastrados con piedras y se dejan caer en el Ganges. No es muy agradable para los abundantes bañistas alrededor de los ghats, aunque sincerablemente es raro ver trozos de cuerpo humano flotando. Lo que sí se ve con bastante asiduidad son trozos de animales flotando en el Ganges.

Como una solución al problema de que los restos humanos obstruyeran el Ganges, tortugas fueron criadas y liberadas en el río, en concreto para comer cadáveres y huesos. Una buena idea, tal vez. Después de la cremación, los huesos restantes (por alguna razón, usualmente el hueso de la cadera para las mujeres y un hueso del pecho para los hombres) se tiran junto con las cenizas en el río.

Paseo en barca por el Ganges

Antes de llegar a Varanasi yo dudaba mucho de si hacer este tipo de recorrido en barca, ya que había leído que en diversas ocasiones que otros/as viajeros/as habían visto partes del cuerpo flotar en el río y es que algunas personas son arrojadas al río directamente sin antes ser incineradas. Por suerte os diré que no vimos ningún miembro del cuerpo de ningún fallecido y que el paseo resultó ser bastante agradable y tranquilo.

Precio:

  • Paseo en barca: 1 hora. 100 Rs.

Aconsejable:

  • Buscar a un barquero con tiempo suficiente, ya que si lo haces en el mismo instante del amanecer o el atardecer suelen aprovechar para sacar más dinero.
  • Cuando quieras dar un paseo en barca tienes que asegurarte de la divisa a la que se refiere el barquero ya que en algunas ocasiones simplemente dicen la cantidad, por ejemplo 100, y el visitante puede aceptar pensando lo más obvio que se refiere a rupias pero ha habido casos que los barqueros han pedido dólares o euros tras finalizar el paseo.

Visitando el Ganges en un paseo en barca

Asistir a las Pujas

Ceremonia hindú nocturna. Puja a la Diosa Ganga

Cada día a las 5.30am y a las 6.30pm se realizan las pujas (ceremonias) en el río Ganges en el cual se venera a la diosa Ganga, diosa de purificación. Asistir a las pujas ayuda a relajarte y disfrutar de una ciudad diferente, lejos de esa sensación de muerte que parece envolver el lugar continuamente.

Por las mañanas, son pocas las personas que se reúnen en Assi Ghat en comparación a la puja de la tarde, aun así es un momento precioso en el que se repiten mantras, se lleva a cabo la ceremonia y donde posteriormente se realiza un pequeño concierto y una meditación. Si además tienes la suerte de que el día está despejado verás la salida del sol con unos colores que parecen de otro mundo.

Por la tarde, el número de personas que se reúnen para ver la puja es mucho más significativo. Cientos de personas se amontonan para asistir a la ceremonia y venerar a la diosa Ganga. Todo se llena de luz y parece que Varanasi toma otro color, es un buen momento para eliminar la energía que se acumula durante el día y sentirte más liberado/a. Tras la puja son muchas las personas que hacen sus ofrendas bajando hasta el río y depositando allí flores y velas.

Alojamiento y dónde comer

  • Assi Ghat es la zona que recomiendo para dormir, ya que está alejada del ruido y de los ghats de cremación, de esa manera evitarás estar constantemente respirando el humo de las hogueras.
  • Los mejores lugares que encontramos para comer están un poco alejados de Assi Ghat aunque de esa manera te obligas un poco a caminar a diario y recorrer la zona. Recomiendo el restaurante Monalisa en Raja Ghat donde puedes disfrutar de comida más occidental tipo pizza por un buen precio y cantidades generosas, además de unos dulces de canela riquísimos! Aunque el restaurante que más nos gustó  fue Shiva Café  and German Bakery. Un restaurante llevado por unos chicos nepalíes muy amables y donde puedes encontrar comida tanto occidental como oriental, de muy buena calidad, muy sabrosa y a buen precio.
  • Para llegar a Varanasi, se suele ir en tren: Khajuraho-Varanasi: 400 Rs. Nosotras volamos desde Khajuraho y nos pareció mucho más cómodo y rápido.
  • Tuck- tuck: estación de Varanasi a Assi Ghat: 100 Rs.

Tips Viajeros

  • Date tiempo, Varanasi es una ciudad muy intensa y puede provocarte un gran impacto, sobretodo la zona de los ghats de cremación. Si eres muy sensible, es mejor que no te quedes mirando como llevan a cabo las cremaciones ya que para los occidentales no es algo tan natural como lo es para los hindús.
  • Hay que tener en cuenta que no se pueden hacer fotografías a los ghats de cremación y debes ser consciente de que si alguien se te acerca diciéndote que le acompañes para ofrecerte mejores vistas o comienza a explicarte la historia de los crematorios no lo está haciendo por “amor al arte” sino que al finalizar te va a pedir una compensación económica para mejorar tu “karma”.
  • !Muchísimo cuidado al acercarse a la orilla donde están cremando los cuerpos! No os olvidéis que hay barro y el suelo de la orilla es muy resbaladizo. Tanto es que yo acabé purificándome también en el Ganges, sin quererlo, mientras contemplaba un crematorio de cerca. Al caer. literalmente de culo, me llené de barro mezclado con restos de algún difunto desde la suela del zapato hasta la coronilla. No hace falta contaros que la cremación del difunto pasó a estar en segundo plano, siendo yo el espectáculo andante. Lo más curioso de todo es que una vez salimos de la zona de los ghats, nadie me miraba por ir llena de barro. La suciedad allí es bastante normal 🙂 Me queda el alivio de que puse una sonrisa en la boca de los familiares del difunto que estaban cremando.
  • Es muy habitual en la ciudad ver mujeres que llevan a bebés en brazos. Las mujeres te muestran el biberón del pequeño para que les compres leche una vez le compras la leche y ya te has alejado lo suficiente, la mujer regresa a la tienda para devolver la leche y recibir así el dinero en efectivo.

Espero que os haya gustado esta entrada de Benarés y las cremaciones. Realmente es un lugar muy impactante, creo que uno de los lugares que más me han llegado. Me encantaría volver y espero hacerlo en alguna ocasión. Sin duda, un sitio muy especial.

Si queréis leer más entradas de mi recorrido por India, podéis pinchar aquí.

Hasta pronto. Namaste!

 

 

 

 

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1 comentario

  • José María Aristimuño P. says:

    Nadie quiere una vida tan corta, sobre si conoce la historia, y quiere estar en todos los acontecimientos, por eso se aferran a la vida, cualquier esperanza de prolongarla, así sea en otro estado de conciencia, venga de donde venga es una buena idea.
    José María Aristimuño

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