Etnias del Valle del Omo: los Hamer

El Valle del Omo es un lugar bastante inhóspito, llueve bastante poco y el calor aprieta pero nada que ver con la depresión del Danakil, que visitamos también al noreste del país. Es la morada de varios grupos tribales y etnias como los  Mursi, Hamer o Hamar (en el mapa),  Banna y Dassanech.

Aquí comienza la aproximación a unas formas de vida ya olvidadas en casi todo el mundo y que de alguna manera nos trasladan al neolítico.

El río Omo nace en Shewan y tiene una longitud de 760 km salvando un desnivel de 2000 metros. Los afluentes más importantes que tiene son el rio Gibe, Wabi, Denchya, Gojeb, Mui y Usno. Sus aguas mueren formando un delta en el tórrido lago Turkana. A lo largo de sus orillas con facilidad se pueden ver monos, hipopótamos y cocodrilos así como diferentes tipos de ofidios y pájaros.

El camino va descendiendo serpenteante de las montañas Konso hasta un punto desde el que se divisan los territorios del Río Omo. El calor aumenta pues se desciende bastante. Atravesamos una carretera sin asfaltar continuación hacia Turmi, donde encontraremos diferentes grupos étnicos como los Tsemai, Arbore y Hamer.

Tribu Hamer

Localización: En el sur de la región Omo, cerca del río Omo, y en el norte del Lago Turkana, en el extremo suroeste del país, cerca delas fronteras con Kenia, Uganda Y Sudan.

Idioma: El pueblo Hamer comparte su idioma afro-asiático con varios otros grupos étnicos.

Pueblos vecinos: Ari , Banna , Komso

Historia: La mitología Hamer y sus tradiciones orales dicen que son el resultado de la unión de poblaciones de diferentes orígenes étnicos, provenientes del norte, este y oeste de su actual territorio de residencia (Banna, Kara, Bume, Ari, Me´en, Tsamai, Konso) . De lo que ya sí existen datos comprobados es de que a mediados del siglo XIX ocupaban los montes del norte del Lago Turkana y que en ese tiempo ya vivían de la agricultura (sorgo, alubias, calabazas, verduras), de la ganadería (vacas, ovejas, cabras, asnos), de la apicultura, la caza y la recolección de frutos.

Mujer Hamer

Sociedad: Nunca han contado con estructuras sociopolíticas centralizadas ni autoridad alguna que estuviera a la cabeza de toda la sociedad Hamer. Los agentes básicos en la política Hamer son los donza (hombres casados) de una zona, que actúan colectivamente para tomar aquellas decisiones que afectan a toda la comunidad. Esta autoridad de los donza se mantiene aunque cambien de residencia, algo muy habitual con la vida seminómada que llevan. Símbolo de su pertenencia al colectivo de los donza es el barjo älá , la larga vara o báculo que nunca abandonan y  con el que se iniciará culquer reunión, ceremonia o ritual. Pero no todos los donza tienen la misma autoridad. En ésta, la edad es un factor importante. Por ejemplo, en una familia, el hermano casado de más edad, el djalepha,  será la persona de mas autoridad en la familia y todos tendrán sus opinienes en gran consideración. Será siempre su barjo älá el que presida e inicie las reuniones.

Los Hamer son el grupo étnico más numeroso con unas 15.000 personas. Son pastores seminómadas, agricultores y recolectores de miel.

Mujeres Hamer en el poblado Turmi. Foto de Barbiegirltravelsarts

También tienen un sentido estético muy apreciado por el gusto occidental y pasan mucho tiempo decorando atendiendo a su cuerpo. Las mujeres se untan el pelo con una pasta rojiza hecha con grasa animal y arcilla y las casadas llevan una melena con trencitas y flequillo que les da un aire particular.

Visten con cueros de animal que decoran con conchas de caurí y suelen portar un recipiente de calabaza como casquete . Las casadas portan el “biñere” un cerco pesado de hierro que termina con una vistosa protuberancia fálica. Los niños son circuncidados cuando cambian los dientes. Los hombres se peinan con trenzas y los más valerosos se ponen una pasta de arcilla que les pega literalmente el pelo a la cabeza donde colocan una pluma de avestruz.

Los Hamer suman apenas 60.000 almas y poseen una extensión aproximada de cinco mil kilómetros cuadrados de territorio, entre los 500 y 2.000 metros de altura. Su principal medio de vida es el ganado, vacas, cabras y ovejas, que pastorean sin cesar. Las mujeres se ocupan de los cultivos desde la adolescencia, principalmente sorgo, aunque también siembran maíz, judías y calabazas. Son, además, responsables de traer agua, cocinar, atender la casa y cuidar a los niños, quienes comienzan a participar en el pastoreo a los ocho años de edad. Los jóvenes de la tribu trabajan en el campo y defienden los rebaños, mientras los adultos pastorean, aran y atienden las peculiares colmenas que cuelgan de las ramas de las acacias.

La tierra es de todos y cualquiera puede cultivarla donde quiera. Cuando se torna yerma, la abandonan y se trasladan en busca de nuevas tierras fértiles para sembrar.

Mujeres Hamer. Sus espaldas reflejan las heridas provocadas por los azotes o latigazos en la ceremoinia del Salto del Toro.  Foto de Barbiegirltravelsarts

La decoración de cada individuo refleja su estatus social: cazadores, guerreros, mujeres principales, etc. Los hamer son polígamos.

Los peinados masculinos incluyen casquetes de barro y plumas de aves. Los peinados femeninos tienen una gran consistencia que consiguen con barro de color ocre y rojizo, y grasas animales. Los hombres adornan sus cuerpos con escarificaciones, mientras que las mujeres muestran unas marcas causadas en parte durante sus ritos de madurez.

Llegada al poblado Turmi donde viven los Hamer. Foto de Barbiegirltravelsarts

Una vez casadas, a las mujeres se las distingue por unos collares metálicos. La primera mujer lleva un collar metálico con una protuberancia pronunciada en la parte delantera. La primera mujer tiene un estatus social muy respetado y tiene el privilegio de llevar el peso de la familia, la economía, educación y participa en la toma de las decisiones importantes.

Para curar el dolor de estómago en los niños, le colocan sobre la cara los intestinos de una cabra recién sacrificada.

Los Hamer tienen además otra tradición, en la cual se sacrifica a los descendentes cuando la madre de estos desconoce la figura paterna de la criatura. El sacrificio se hace arrojando vivo al niño/a recién nacido al Río. Exhiben orgullosos sus torsos desnudos con las escarificaciones y practican el Salto del Toro como rito de iniciación a la edad adulta.

El salto del Toro

Los ritos de iniciación son una de sus costumbres más significativas, reflejando el paso de la pubertad a la madurez mediante una compleja ceremonia llamada Ukuli Bula (salto de los toros).

Este es el joven que realizó el sito del Salto del Toro. Foto de Barbiegirltravelsarts

Esta ceremonia dura tres días, siendo el último el más importante; en el que los jóvenes desnudos deben saltar sobre una larga fila de treinta vacas, saltando sobre la primera y corriendo sobre el resto de animales; al llegar, al final debe dar la vuelta y realizar el camino en sentido contrario. Si el iniciado se cae se considera un símbolo de mala suerte.

Mientras tanto las jóvenes casaderas aguantan los latigazos del resto de jóvenes hamer para demostrar su valor y fortaleza física, siendo así merecedoras del amor del joven hamer. Por lo que cuantas más cicatrices tenga una mujer hamer a causa de este rito, más respetada será.

Los jóvenes se reúnen para saltar desnudos por encima  a un buen número de toros bien alineados. Deben saltar al menos 4 veces y sólo puede fallar una. Si falla se convierte en un paria al que flagelan todas las mujeres de su clan, pero si lo logra ya puede casarse y para ello debe comenzar a preparar una fuerte dote.

Durante el salto el adolescente es jaleado por las mujeres de su clan que, en pleno trance y para animar al candidato, suplican a los hombres que las azoten en la espalda con las largas varas que portan. Las heridas sangrantes en sus espaldas untadas de grasa muestran la cohesión social.

Ni un grito, ni una queja, ni un aspaviento. Nadie se inmuta. La danza continúa avanzando en círculo con el ritmo de los cascabeles de metal que las bailarinas portan en las piernas. Todas parecen estar en trance, con la mirada perdida. De pronto, otra se lleva su cornetín a la boca, resuena un nuevo latigazo, brota nueva sangre y la danza circular sigue con su rítmico cascabeleo. Son los sobrecogedores prolegómenos del ‘Salto del toro’.

Mujeres de la tribu que muestras las cicatrices de sus azotes. Foto de Barbiegirltravelsarts

Cicatrices en las espaldas. Foto de Barbiegirltravelsarts

Los encargados de varearlas son los Maza, un jóvenes guerreros que ya han superado la prueba del salto con anterioridad. No siempre resulta fácil, porque los Mazasuele resistirse, pero las chicas son muy insistentes. Cuando, por fin, convencen a uno, hacen sonar triunfalmente su cornetín para que todos sepan lo que es capaz de hacer en apoyo de los suyos. Es entonces cuando resuena ese sobrecogedor chasquido contra la espalda. No es producido por un látigo, sino por una vara muy fina y cimbreante que atraviesa la piel y deja una marca sangrante sobre las viejas cicatrices de otros vareos.

El castigo se recibe con absoluta indiferencia, nadie se altera ni muestra ninguna emoción. No sólo es una muestra de apoyo hacia el aspirante, sino también una forma de mostrar la adhesión al clan al que se pertenece. A lo largo de la tarde, algunas chicas pueden recibir un buen número de varazos, pero no cesan en su danza, haciendo sonar sus cascabeles. Y nadie atiende sus heridas.

Cicatrices en las espaldas. Foto de Barbiegirltravelsarts

Aquí podéis ver el video que grabamos mientras las mujeres pedían que les azotasen.

Este es el rito de paso que han de superar los jovenes para convertirse en adultos, en un miembro de pleno derecho de la tribu, con voz y voto, lo que le capacita para poseer ganado, casarse y tener hijos. El momento y lugar del ritual lo determinan los padres, generalmente tras haber acabado las labores de la cosecha. Se fija una fecha y se prepara la ceremonia a conciencia. Antes, el joven se acerca a todas las aldeas colindantes para dar cuenta del evento e invitar a todos a participar en él. Los hombres seleccionan un buen número de vacas de tamaño parejo y las reúnen en un claro apartado. Mientras, en otro lugar, se concentran las mujeres jóvenes del clan que no cesan de danzar con sus faldas de piel de vaca y sus camisetas del Barça, del Manchester, del Bayern…, es decir, con sus mejores galas, ya que normalmente exhiben los pechos al aire con toda naturalidad. Llevan unos enormes cascabeles de metal atados debajo de la rodilla, de tal modo que suenan rítmicamente al mover las piernas en la danza.

Ese ritmo les guía a una suerte de trance hipnótico. Todas ellas forman parte del mismo clan, son las hermanas, primas, amigas o vecinas del iniciante y no se paran en barras a la hora de mostrarle su apoyo.

Mujeres esperando a que lleguen los Maza para azotarlas. Foto de Barbiegirltravelsarts

Vista de los toros dispuestos a participar en la ceremonia. Foto de Barbiegirltravelsarts

El chico a punto de realizar el salto. estaba nerviosísimo. Foto de Barbiegirltravelsarts

En uno de los momentos de la ceremonia, sus amigos sentados frente a él, proceden a estar con él e introducir unos anillos en sus dedos de la mano. Esta parte no pudimos verlo bien. Foto de Barbiegirltravelsarts

La familia e integrantes de la tribu jalean al chico para que salte con valentía. Foto de Barbiegirltravelsarts

La familia e integrantes de la tribu jalean al chico para que salte con valentía. Foto de Barbiegirltravelsarts

Aquí podéis ver el vídeo del último paso del salto del toro. El chico estuvo a punto de caerse. Eso no sé si será símbolo de buena o mala suerte.

La verdad es que nos quedamos bastante alucinados con la ceremonia, que es bastante larga y entre esto, el calor húmedo y lo impresionados que estábamos, volvimos al campamento Turmi bastante incrédulos por lo que habíamos visto.

Fue alucinante. Creo que fue una suerte poder ver esta ceremonia, que parece que sólamente se lleva a cabo durante los meses de enero a Marzo.

Esa noche nos quedamos en Turmi, el pueblo donde viven los Hamer. El hotel se llama Turmi Lodge: es bastante normalito, como se puede esperar, pero limpio y bastante decente.  Aquí podéis leer las críticas del Tripadvisor.

Esta experiencia del salto del toro nos dejó un poco descolocados durante un tiempo. Primeramente pensamos que sería una actuación hecha para el asombro del turista pero nada más lejos de la realidad. Las mujeres son azotadas con fuerza y sus heridas sangran de verdad. Increíble que esto aún exista en el mundo. Al día siguiente bajamos al río Omo, donde visitamos otras tribus. Os lo cuento en breve.

Desde aquí podréis acceder a todas las entradas del viaje a Etiopía

Hasta pronto.

Posted by Jean-louis Cruz on Sunday, February 25, 2018

« | »

4 comentarios

  • Maria says:

    Gracias por esta informacion Barbie grirl. Que cultura mas impactante! Un beso

  • Martin says:

    Parece que el dolor y el sufrimiento no siempre van unidos. Como es posible aguantar estos azotes y heridas, al son de un baile y con una sonrisa….?
    Realmente da que pensar.
    Supongo que tomaran alguna bebida o comida con efectos sedantes o algo así….no?

    • Barbara Garcia says:

      Hola Martin,
      Sí parece ser que toman antes alguna hierba con un efecto sedante. Además, están como hiptonizadas, muy posiblemente por el efecto de la sugestión.Esto les vale para soportar el dolor. bastante curioso de ver.
      gracias por tu comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *